miércoles, marzo 21, 2007

Te resultará difícil encontrar semejante potencial en otro motor de sólo 2,0 litros y cuatro cilindros. Para ello, por supuesto, Mitsubishi ha recurrido a una culatamultiválvulas y a un turbocompresor de geometría variable con intercambiador de calor. El resultado, 280 caballos en este MR, son la respuesta salvaje al más leve pisotón del pie derecho. Además, no encontrarás concesiones a la suavidad: la patada que te da en la espalda cuando te aproximas a 3.000 vueltas es atroz, y poco más tarde, a 3.500 vueltas, el 'corazón de hierro' está entregando todo su par -355 Nm- hasta dejarte boquiabierto.

Cronometrar las aceleraciones en estas circunstancias y al volante exigiría tener muchas agallas, pero la marca anuncia un registro de 4,9 segundos en cubrir en 0 a 100. Para disfrutar de esta aceleración en cualquier otro coche tendrías que desembolsar casi 100.000 euros, cuando el MR tiene un precio de 57.457 euros.

El cambio, por su lado, cuenta con un tacto seco, tiene un guiado perfecto y es rapidísimo gracias al corto recorrido de la palanca. El hecho de que cuente con seis velocidades le ha permitido mejorar las recuperaciones respecto al Evo VIII y, de paso, reducir los consumos, que aun así se sitúan de media en 10,9 L/100 Km.

Si coges la calculadora y valoras que sólo tiene un depósito de 50 litros comprenderás que el MR no está hecho para viajar. Puedes recorrer 500 kilómetros si circulas a punta de gas en sexta, pero en su salsa, que para este Evo no es otra cosa que las carreteras de montaña con un sinfín de curvas, no lograrías pasar de los 350.

Por si con ello no bastara, la insonorización del habitáculo es tan pobre que el rugido grave no nos abandona por autopista e imposibilita que disfrutemos del magnífico equipo de audio con lector de CD que monta el coche. De las conversaciones con los pasajeros de atrás, por supuesto, olvídate si circulas rápido.

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